En Carnicería San Cayo disponemos de una amplia variedad de productos. Uno de ellos es la carne de pollo, que aunque siempre ha estado presente en nuestra dieta mediterránea, en los últimos años gracias a sus múltiples beneficios ha cobrado especial relevancia en las dietas equilibradas y de control de peso. Por eso hoy, queremos enseñaros un poco más sobre los diferentes cortes de la carne de pollo y sus usos en la cocina, aunque también podéis revisar nuestro artículo en el que habla de algunos trucos para cocinar la carne de pollo.

El pollo es un animal cuyo despiece nos permite obtener muchas partes aprovechables. De hecho, se ofrece entero y limpio o ya troceado. Si dividimos el pollo en cuartos delanteros y cuartos traseros, podremos ver los cortes con mayor facilidad.

La cabeza del pollo suele desecharse, a excepción de la cresta, una parte del pollo que está recuperando protagonismo al ofrecerse en deliciosos guisos. Tanto es así que en muchos sitios se considera un alimento gourmet o delicatesen. Se suele encontrar como tapa en ciudades como Cuenca y Zamora, entre otras. Su preparación es guisada, con una condimentación similar a la que pueden tener los callos.

El cuello de pollo, tradicionalmente menospreciado, es muy práctico para la preparación de fondos o para cocinarlo guisado, ya que aunque no tiene mucha carne, sí tiene un gran sabor.  Puede encontrarse como aperitivo o tapa en numerosos establecimientos y es especialmente delicioso para quienes les gusta escudriñar entre los huesos.

Más abajo encontramos la carcasa del pollo, un corte formado por los huesos de las costillas y de la columna del pollo, una vez extraídas las pechugas y el cuello. Es un corte muy económico que hoy en día se encuentra fácilmente en el mercado y es perfecto para caldos y fondos, puesto que aporta un gran sabor.

También en la parte delantera del pollo se halla uno de los cortes más populares por su versatilidad: la pechuga de pollo, que puede cocinarse frita, a la plancha, asada al horno, guisada, rebozada, a la brasa, empanada, etc.

Podemos encontrar la pechuga entera, en filetes, troceada o abierta para rellenar, por lo que sus posibilidades culinarias son infinitas. Es una carne muy magra por lo que tiende a quedarse más seca, por lo que debemos cuidar los tiempos de cocinado.

Seguramente muchos habréis oído hablar del solomillo de pollo. Realmente se trata de una porción pequeña de carne que encontramos pegada a la pechuga. Tiene forma de almendra alargada y es muy tierna y jugosa. Aunque en muchos establecimientos empiezan a separarla ahora de la pechuga, tradicionalmente se han comercializado siempre unidas.

Si hablamos de la suprema de pollo (uno de los mejores Cortes de la carne de pollo ), nos estaremos refiriendo al cuarto delantero del pollo generalmente deshuesado. Hay veces que se presenta con la alita y la carne circundante y otras veces sin ella. Es ideal para emplearla en asados.

No puede faltar en esta parte delantera del pollo las alitas de pollo, uno de los cortes más socorridos para realizar una buena barbacoa. Aunque no tienen mucha carne, son un bocado que suele encantar a niños y mayores. Suelen cocinarse con el pequeño muslo o jamoncito y aceptan muchísimos adobos, marinados y rebozados ¡comerlas con las manos se convierte en todo un ritual! También aportan mucho sabor en paellas y guisos de arroz, pero no es necesario complicarse mucho, ya que quedan espectaculares simplemente bien fritas o a la brasa.

Si pasamos a la parte trasera del pollo, los muslos son los grandes protagonistas, ya que es un corte que contiene una buena ración de carne y admite muchísimas formas de cocinarlo. Por su particular forma, también se le conoce como jamoncito y suele presentarse entero y con la piel. Es una carne muy jugosa con la que siempre se acierta.

Hoy en día los clientes cada vez más solicitan el muslo de pollo deshuesado y sin piel para rellenarlo. Por tal motivo, es frecuente encontrarse con la suprema de jamoncito, que no es otra cosa que el muslo o jamoncito de pollo deshuesado y sin piel, un corte muy cómodo que facilita el cocinado de esta parte del pollo.

Justo a su lado encontramos el contramuslo, otro corte muy carnoso y que puede utilizarse tanto para freír, guisar ,dar sabor a platos de arroz, etc. Cuando muslo y contramuslo no están separados, conforman el que conocemos como cuarto trasero de pollo.

Una vez que hemos visto los principales cortes de la carne de pollo, no podemos olvidarnos de los cortes  menos nobles, pero que también tienen su valor gastronómico.

Al igual que sucede con las crestas o el cuello de pollo, las patas de pollo son otro de los cortes incomprendidos del pollo. Si preguntamos a nuestros mayores si las han comido alguna vez, seguro que nos dicen que son un bocado delicioso. Y es que cuando se limpian y pelan correctamente, guisadas quedan impresionantemente ricas. De hecho, en algunas regiones de España se utilizan con asiduidad en las paellas y guisos de arroz y llegan a compararse con las manitas de cerdo.

Por último, pero no menos importante, tenemos los cortes de la carne de pollo que conforman la casquería, entre las que encontramos las mollejas, el corazón y los higaditos. Si bien no son cortes que agraden a todo el mundo, bien guisados son delicados y ricos al paladar. Además, existen infinidad de recetas para aprovecharlos, ya que forman parte de la gastronomía popular española.

Ahora que ya conocéis un poco más sobre los diferentes cortes de la carne de pollo, os animamos a que paséis por nuestra sección de pollería y también a que probéis nuestros elaborados artesanales preparados con carne de pollo.